Tash Rabat y Song Kol encima de una UAZ-452 Bukhanka

Sin duda alguna, recordaremos nuestro paso por estos sitios a lomos de una fabulosa Bukhanka. Significa algo así como pan de molde y da nombre al modelo de furgoneta UAZ-452, por su similitud con el alimento. Es tan característica en estos países que se ven por todas partes, pero subirse en una no es tan común. Lleva haciéndose un montón de años, es de origen ruso, 4×4 y con menos detalles que un Seat Panda.

La historia es que para llegar a Tash Rabat, desde Naryn hicimos dedo. Una familia alemana que conducía una casa móvil sobre una Iveco nos llevó hasta allí. Compartimos un agradable trayecto y conocimos a un referente a día de hoy en el mundo de los ioverlanders, Völka. Cuando llegamos a Tash Rabat había otra pareja alemana de procedencia rumana y enseguida entablamos conversación. Acabamos todos bebiendo whisky escocés, al calentito de la estufa de leña, en la casa de la señora que nos alojó en la yurta, cerca del caravanserai. Súper.

Tash Rabat es un antiguo caravanserai, hoy totalmente en desuso y un reclamo para llegar a una zona privilegiada. Situado en una zona de prado y rodeado de altas cumbres, era un antiguo punto de reunión de todas las caravanas que cruzaban a China o Kirguistán. Hoy los animales de los kirguís nómadas pastan a sus anchas mientras sus dueños montan yurtas para los turistas que vienen a visitar la zona.

Cómo Chatyr Kul se nos antojaba complicado, con estar una noche fue suficiente. A la mañana siguiente nuestra idea era salir de allí. La carretera principal se encuentra a unos 15 kilómetros andando más un posterior autostop hasta Naryn en algún camión procedente de China. Esta sería la logística para cualquier mochilero que se anime a venir hasta aquí por cuenta propia. Viendo el panorama, le comentamos a nuestros amigos alemanes si regresaban. Völka y familia no sabían que hacer, y la pareja alemana, Michelle y Andrea, estaban preparando para marcharse. Nos comentaron que iban para Song Kol y les propusimos ir con ellos, nos hacía mucha ilusión ver también el lago. Encantados, accedieron. Lo curioso de todo, es que ellos habían alquilado una Bukhanka, preparada como camper para sus vacaciones en Kirguistán. Durante los siguientes días veríamos en acción a este vehículo, y disfrutaríamos de la compañía de esta pareja.

Desde Tash Rabat hay un camino alternativo hasta Song Kol, sin tener que volver a Naryn, pero en esta época, principios de mayo, no estábamos seguros si estaría cerrado por la nieve o tendríamos que ir por la carretera normal que va desde Naryn. Teníamos que intentarlo.

La pista pasa por lugares inhóspitos y poco transitados. Habíamos estudiado ese itinerario como un posible trekking – combinado con autostop – de varios días, pero las condiciones no eran adecuadas y la ruta es bastante solitaria. La oportunidad de hacerlo en furgoneta era perfecta. El primer tramo se hizo sin mucha dificultad pero con un tiempo inestable hasta llegar a Bayetov. Remontamos caminos por laderas de las montañas, subimos y bajamos diferentes puertos, cruzamos ríos cargados de agua y pasamos aldeas perdidas en medio de valles escondidos.

El estado del segundo puerto, Moldo-Ashuu Pass de 3346 metros y que hay que superar para llegar al lago Song Kol por la zona Sur, nos generaba aún más dudas. No las teníamos todas que estuviese la pista abierta. Llegados a Bayetov cargamos con provisiones y preguntamos en la tienda por la posibilidad de llegar al lago. Cerrado el puerto, dijeron. Seguimos hasta el cruce de Ak-Tal y volvimos a preguntar en la gasolinera del pueblo a un conductor de una mashrutka. Abierto, nos dijo. Nos aventuramos y cogimos dirección al lago Song Kol. Ya en camino pensamos que nos faltaba una tercera opinión y paramos a preguntar a un par de locales que ibán andando por el borde de la carretera. Nos confirmaban que estaba abierto. No problema. Para Song Kol, ¡vámonos!

Song Kol es un lago de alta montaña, turístico, pero solo en temporada alta, ya que fuera de los meses de verano acceder es complicado debido a la nieve. Cuando llegamos a mediados de mayo los campos de yurtas justo empezaban a montarse y había accesos, que de un día para otro, cerraban por acumulación de nieve. Es conveniente informarse en las poblaciones cercanas – Kochkor o Naryn, los accesos más comunes – antes de aventurarse. En el lago, volvimos a dormir en una yurta pero esta vez compartimos una de estas tiendas nómadas con Michelle y Andrea, y pasamos un par de noches estupendas. El día lo pasamos viendo como la familia montaba las yurtas para la temporada, paseamos hacía la orilla del lago a contemplar las aves que allí habitan, subimos una montaña para tener una mejor perspectiva del lago, y el segundo día por la tarde se unió la familia de Völka, y subimos juntos otra montaña para ver el atardecer. El remate final fue una nevada nocturna que dificultó la salida del lago a la mañana siguiente.

Al dejar el campo de yurtas, encontramos las huellas de un coche que parecía que no hacía mucho había pasado por allí, con lo que nos dio cierta esperanza que por la carretera se podía avanzar sin ningún problema. Llegados al punto más alto del puerto, donde el viento había acumulado muchísima nieve, nos encontramos con el vehículo. Era la caravana de una pareja de franceses que viajaba con su perro labrador. Se habían quedado atascados en la nieve. Inmediatamente bajamos todos de los coches para ayudarles. Hizo falta mucha pala, y empujar, para sacar aquel trasto de allí, pero finalmente lo conseguimos. Llegado el turno de la Bukhanka, sin embargo, cruzando la zona crítica demostraba estar a la altura de las circunstancias. ¡Esta furgo, para lo pequeña que es, es un tanque! Y así fue como salimos por el Este del lago. La pareja nos acercó a una localidad cercana a Bishkek, y con una sonrisa de oreja a oreja , nos despedimos con un abrazo, mientras volviamos a la capital, BIshkek, a recoger nuestra visa de Turkmenistán.

Muchas gracias Michelle y Andrea.

PD: ¿Alguien nos regala una Bukhanka?


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VísteteQueNosVamos
GeorgeTown.Bicycle Street Art

Alberto Campaña y Sonia Díaz son los autores de VísteteQueNosVamos, una web que nació en el año 2014 a raíz de un viaje vuelta al mundo. Apasionados de los viajes y de la montaña desde siempre, en un par de ocasiones decidieron dejarlo todo y salieron a conocer el mundo sin billete de vuelta. Una vuelta al mundo los llevó por Nepal, Sudeste Asiático, China, Japón, EE.UU y Sudamérica, recorriendo miles de kilómetros en transporte público, a pie y en autostop. A finales del año 2019 finalizaron su ruta por el Indostán, Asia Oriental y Central, y regresaron a España para comprarse una furgoneta 4x4. La decisión es clara, no quieren parar de viajar.

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