El Kurdistán iraní

Irán es una república que se divide territorialmente en provincias y una de estas es el Kurdistán iraní. ¿Porque iraní? El pueblo kurdo está dividido en cuatro países: Irán, Irak, Siria y Turquía y en cada uno de ellos el pueblo kurdo tiene una realidad política bastante diferente. Todo él comparte un idioma, costumbres y un mismo objetivo: que se les reconozca como país. ¿Por qué? Pongamos en antecedentes.

Los kurdos son una de las minorías étnicas más grandes de Oriente Próximo, como reconocimiento a su labor apoyando a las fuerzas aliadas durante la Primera Guerra Mundial, y bajo el tratado de Sèvres, se les concedió un territorio para que formaran un país propio, pero este acuerdo internacional nunca fue llevado a cabo. Lo que acabó pasando fue que se repartió el antiguo Imperio Otomano en los actuales países bajo un nuevo tratado sin tener en cuenta el anterior. Con el pasar de la historia, los kurdos han ayudado a estos países a luchar a favor de sus intereses y poner orden en las regiones más complicadas y lo que han recibido a cambio, por lo general, es represión y poco interés por reconocerles su independencia. En Irán viven bajo las leyes islámicas impuestas, en Siria vivían bien hasta que llegó la guerra, en Turquía el gobierno no los quiere ni ver y en Irak, viven bajo un estado autónomo propio que bien se han ganado.

Con estas premisas dejamos Teherán y pusimos rumbo a Sanandaj, la capital del Kurdistán iraní. Allí nos esperaba Soheil y María, un matrimonio joven y moderno, orgullosos de su cultura y tradiciones kurdas. Si por algo se caracteriza al pueblo kurdo es por su predisposición a la hospitalidad, y ellos nos lo hicieron entender desde el primer momento. Pasamos todo el día con Soheil, ya que Maria tenía responsabilidades laborales. Soheil, se tomó tiempo libre para mostrarnoss la ciudad, su lugar de trabajo y explicarnos cómo es su día a día. Nos pasamos horas hablando sobre el mundo, y nuestras familias. Además, nos prepararon para sobrevivir a esta región, nos enseñaron su baile tradicional. Tardamos muy poco en sentirnos amigos de toda la vida.

Sentados en la alfombra de su bonito apartamento se encargaron de recabar toda la información necesaria para que pudiéramos explorar su región como más nos gusta, en autostop. Es muy fácil – nos decían. No vais a tener ningún problema. Todos os van a querer ayudar. En un par de horas teníamos el itinerario montado. Entre sus recomendaciones y lo que nosotros, previamente, habíamos indagado, establecimos un recorrido por los pueblos kurdos más característicos.

Adentrándonos en las montañas. Paramos el primer día en Palangan donde conocimos los típicos pueblos de casas de ladrillo de adobe mimetizándose con el árido paisaje. La curiosidad de éstos es que los mismos techos de las viviendas hacen de calle. Apretando el sol como si no hubiese un mañana seguimos a dedo hasta Marivan, dónde hicimos noche en un hostal. No abundan en la ciudad, pero encontramos uno económico bastante decente.

Marivan es la segunda ciudad más importante del valle. Hay un bonito lago, lugar muy tranquilo donde se reúnen las familias al caer la tarde y donde todos se mostraron muy simpáticos cuando nos vieron paseando. Más común de un pueblo que de una ciudad, nos sorprendió que en su mayoría, tanto hombres y mujeres, vestían con el traje tradicional kurdo. En Sanandaj no ocurría esto.

Después fuimos a Uraman Takht, lo más impresionante es la carretera para llegar hasta la población y las vistas que ofrece a las montañas. En la ciudad se encuentra la mezquita más antigua de la región, según nos dijeron, y la antigua casa de un importante imán. Aquí nos recibió mediante CS un funcionario nacido en Teherán. No acabamos de averiguar si era kurdo o no.

A la mañana siguiente seguimos a pie por un camino que conduce hasta la pequeña población de Bolbar. Si hubiésemos caminado por la carretera hubiésemos tardado muchísimo más tiempo por la cantidad de curvas que hay. Éste es otro de los pueblos tradicionales donde las casas se confunden con el propio terreno. De vuelta a Sanandaj hicimos dedo, la cuesta tan empinada y las curvas no nos apetecía demasiado. Vecinos del pueblo se lo pensaron muy poco para llevarnos a Uraman Takht, y así proseguir hacia Sanandaj. El último trayecto siempre lo recordaremos.

Una pareja nos levantó y, como no éramos capaces de comunicarnos debido al nulo farsi que hablamos, llamamos a Soheil para que nos hiciera de intérprete y les explicara nuestras intenciones. Una vez todo aclarado, y un poco más relajados todos, empezó la magia. De camino pasamos por lo que dicen uno de los coranes más antiguos que existen, para ellos era una parada obligatoria. Con el traductor ya operativo las preguntas se fueron sucediendo por ambas partes y la familia fue el hilo conductor principal. Este joven matrimonio se dirigía a la casa de los padres de ella para pasar unos días juntos. Cuando la madre habló con la hija por teléfono supimos, sin entender las palabras, que nos estaban invitando a su casa. No podíamos rechazar ese gesto y no hubiésemos podido vivir el gran momento que estaba a punto de suceder.

Llegamos a la puerta de la casa y ya nos estaban esperando los padres y el hermano. Nos sentamos y pronto nos sirvieron el té, nos ofrecieron cantidad de dulces y empezamos a charlar. Después de las preguntas de rigor sobre nuestra situación y planes familiares producto de la curiosidad, la madre no tardó en preguntarnos si nos gustaba la música tradicional y nos informó, a modo de aviso, que a ella le gustaba mucho bailar. Su nuero puso un video en la televisión y empezó a sonar la música. La madre agarró del brazo a Sonia, la metió en la habitación y salieron con Sonia de traje tradicional. Empezó la fiesta, empezaron a bailar. No tardamos mucho tiempo en unirnos los demás que allí estábamos. Fue un momento delicioso, que saboreamos intensamente, aunque a la madre no había quién le siguiera el ritmo. ¡Menuda marcha! Por suerte nosotros veníamos ya preparados.

La emoción acumulada en estos días explotó una vez nos despedimos de esta familia y pudimos asimilar todo en una plaza mientras esperábamos a Soheil. Pasamos nuestras últimas horas juntos, prometiéndonos un reencuentro deseando que fuese en nuestra casa. Una vez se aseguró que lo teníamos todo listo para tomar un autobús a nuestro próximo destino nos despedimos de él con cierta tristeza. En esta región conocimos a grandes personas con grandes corazones, una cultura que bien merece un respeto y reconocimiento. Es una pena que tras su lucha histórica nadie piense en ellos cuando se trata de repartir la tierra que todos habitan.

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VísteteQueNosVamos
GeorgeTown.Bicycle Street Art

Alberto Campaña y Sonia Díaz son los autores de VísteteQueNosVamos, una web que nació en el año 2014 a raíz de un viaje vuelta al mundo. Apasionados de los viajes y de la montaña desde siempre, en un par de ocasiones decidieron dejarlo todo y salieron a conocer el mundo sin billete de vuelta. Una vuelta al mundo los llevó por Nepal, Sudeste Asiático, China, Japón, EE.UU y Sudamérica, recorriendo miles de kilómetros en transporte público, a pie y en autostop. A finales del año 2019 finalizaron su ruta por el Indostán, Asia Oriental y Central, y regresaron a España para comprarse una furgoneta 4x4. La decisión es clara, no quieren parar de viajar.

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