Fuera del edificio fronterizo andamos 3 kilómetros para salir a la carretera principal a hacer autoestop y llegar a Shymkent. Nos lo tomamos con calma por eso. Teníamos la seguridad que alguien nos llevaría sin problema. La ubicación era perfecta y pasaban tantos coches que salir iba a ser muy sencillo. Una vez plantamos las mochilas en el suelo y extendimos nuestro pulgar, no tardó nada en parar el primer coche. – ¿Shymkent? – Sí. – ¿Avtoestop, ok? – ¡Ok!…

Leer más