Parada técnica en Bishkek y para Issyk-Kul

Bishkek es una ciudad con mucho estilo soviético que nos tenía que acoger por un periodo de tiempo largo para tramitar tres de las visas de los próximos destinos. Necesitábamos un par de semanas mínimo, así que buscamos un lugar familiar donde quedarnos, poder cocinar, poner lavadoras, ducharnos con agua caliente y sentirnos como en casa. Durante los días paseamos por la ciudad como dos ciudadanos más. Ir a comprar el pan, pasear después de comer por el parque e ir al mercado a hacer la compra de la semana. El Osh bazar es enorme y se encuentran los precios más bajos de la ciudad, sobretodo en alimentos. Sí, en Bishkek hay algunas cosillas que ver pero hicimos mucha vida normal. Coincidimos con la celebración del aniversario de la ciudad y la celebración del día de la victoria. En los parques del centro vimos diferentes actividades, bailes tradicionales, gastronomía… A ratos nos perdíamos por el pequeño parque de atracciones, que pese a tener sus años sigue en pleno funcionamiento.

Pronto le pondríamos fin a estos días de descanso obligado y aprovechamos para acercarnos a explorar el Norte de Kirguistán.

Hacia Issyk Kul. Es el segundo lago de montaña más grande del mundo y el sabor de su agua es ligeramente salado. La orilla Norte del lago, según averiguamos, concentra la mayor parte de los resorts y es la zona predilecta de los habitantes de Bishkek para pasar sus vacaciones, lo que la convierte en un lugar bastante turístico. Como ese tipo de ambiente no es lo que buscamos mientras viajamos preferimos concentrar nuestros días en la orilla Sur.

Nuestra misión era llegar directos a Karakol. En esta ciudad se hace campo base para realizar trekkings por los alrededores, pero llegamos fuera de temporada. El frío y la nieve complican las rutas de senderismo y se necesita de equipo técnico, cosa que no disponíamos ni pensábamos alquilar. Nos centramos en visitar la ciudad y esperar al domingo para coincidir con el mercado de animales. Después de nuestro intento frustrado en Kashgar, esperábamos tener un poco más de suerte esta vez. Hay que levantarse temprano. El mercado empieza sobre las 6 de la mañana y decae la actividad a eso de las 10. Sobre las 7 estábamos en el lugar donde se lleva a cabo, a 2 kilómetros al Norte del centro de la ciudad. La actividad es frenética pero no demasiado ruidosa. Quizá porque la gente está semidormida o por no alborotar a los animales, el caso es que las inspecciones, discusiones y transacciones de dinero se hacen casi murmurando y manteniendo la compostura. Ovejas, vacas y caballos son los principales protagonistas de este mercado. Se les revisa la dentadura, las pezuñas y el pelaje antes de zanjar la compra. Hay animales de todos los tamaños. Algunos llegan al mercado en el maletero de los antiguos Lada o apelotonados en el remolque de un camión de la época soviética. Lo más interesante, por su importancia nacional, es la zona de caballos. Donde los compradores ponen a prueba la valía del animal haciéndolo galopar en el poco espacio libre que queda. Basta con acercarse a esta zona del mercado para darse cuenta lo importante que es para un kirguís la figura del caballo. Es normal ver a chavales muy jóvenes a lomos de uno de éstos. Podríamos decir que aprenden antes a montar un caballo que a andar.

La ciudad no ofrece mucho más. Por dar un paseo nos fuimos a ver la Catedral de la Santísima Trinidad ortodoxa, hecha de madera y con una estructura muy característica. La mezquita Dungan es de las pocas que sobrevivió a la era soviética y además sigue usándose como lugar de culto. Al bazar fuimos varias veces a comprar. Está hecho a base de containers de barco. Es muy curioso pero los containers forman parte de los paisajes de este país. En algún momento del camino éstos se quedaron varados en Kirguistán y ahora se le dan diferentes utilidades: como almacenes, mezquitas, casas, tiendas o talleres. Suponemos que al llegar a destino es más costoso devolverlos que dejarlos ahí para que sean reutilizados de alguna manera.

Visitamos Jeti Ogur una aldea a 30 kilómetros de Karakol. Antes que Alejandro Sanz hiciera una canción, ya existía el Corazón Partío, aquí conocido como Broken Heart. Esta formación rocosa tiene la leyenda que explica su nombre y que nos la contó el tipo que nos llevó hasta allí. Una joven se enamoró de dos apuestos mozos. Uno pobre y otro rico. Como los dos no podían ser, ellos decidieron batirse en duelo para ver quién la correspondía. Murieron los dos, a la chica se le partió el corazón y de la pena se convirtió en esa montaña. La otra cara de la montaña es más conocida, los 7 Bulls. Caprichos de la naturaleza, lo que por una cara parece una sola montaña por la otra se forma una cadena de montículos. No apreciamos la similitud con los bulls o toros y contamos más de 7, pero tampoco queremos quitarle credibilidad a quién le dio el nombre.

Seguimos a dedo hasta Tamga, otra pequeña población que no tendría nada si no fuera por una piedra, Tamga-Tash, con inscripciones budistas a unos 5 kilómetros valle adentro. El paseo lo hicimos andando hasta la piedra y aparte de un trozo un poco árido, con una central eléctrica junto a un cementerio musulmán – combinación algo tétrica-, el resto nos pareció muy agradable. Se cruzan dos pequeñas aldeas y los pastores merodean por los alrededores del camino. Las diferentes rutas comerciales transitaban por la zona y esta piedra es una prueba de ello. La evidencia que por aquí, aparte de productos, también viajaba la religión.

El mismo día llegamos a Kadji-Say que es un buen lugar para explorar el Skazka Canyon y disfrutar de unos días de playa. ¿Playa? Sabemos que es un lago, pero es tan grande que da la sensación de ser un mar. Esta población está dividida en dos zonas, una más en el interior y otra que queda a escasos pasos de la orilla del lago. El primer día cuando llegamos nos quedamos prendados. Un día despejado y sin viento nos permitió ver el lago en su estampa más agradable. Encontramos un homestay bien barato regentado por una señora encantadora donde nos quedamos un día más de lo previsto. ¡Hay que aprovechar las oportunidades!

La erosión del agua y el viento han moldeado un terreno muy débil a su antojo formando siluetas y conjuntos muy variados. Se le llama Skazka Canyon o también el Cañón del Cuento de Hadas. Se puede recorrer a pie porque tampoco es tan grande. Nos perdimos a nuestro antojo entre las formaciones y nos regalamos haciendo fotos. Encontrar un lugar elevado con vistas al lago da una perspectiva del lugar muy guay. Eso sí, hay que llegar tempranito que a media mañana se llena de tours organizados y en las fotos puede aparecer la cabecita de algún norteamericano barrigudo.

¿Hemos hablado de la playa? Sí, pero no hemos dicho que al volver de nuestra visita al cañón teníamos que catar las aguas del lago sí o sí. No podíamos perder la oportunidad y nos armamos de valor para pegarnos un chapuzón. Vale, tan frías no estaban – o si – pero repetimos. En verano nos contó la señora que sí que hay bañistas, porque la playa tiene una torre para el vigilante de la playa. Nos quedamos con la intriga de saber si aquí visten con bañador rojo también.

2 comentarios

  1. ¡amigos me encantaria daros un abrazo! ¡cuanto tiempo ha pasado! No se muy bien hacia donde vais, pero estare atento al blog por si hay oportunidad de cruzarnos. En dos semanas aterrizo en Bishkek para estar hasta septiembre en una ruta circular por los «stan». Asi que os mando un saludo y aprovecho para haceros una consulta: viajo con tienda campaña ¿habeis visto a gente con carpas u oportunidad de poder acampar por esos lares? (Acampada libre a ser posible). Ea! Pues un abrazo a los dos

    • Hola Andrés,

      Nosotros vamos dirección Irán. Por los stan lo que no te va a faltar es sitio para acampar. Mucho viajero en bicicleta, furgoneta y motocicleta verás por estos lugares, la mayoría acampan libremente… Pocos viajeros con mochila hemos encontrado, pero los hay. No vas a tener problemas en acampar. El pueblo kirguís tiene una cultura bastante nómada, ellos mismos en verano acampan con sus yurtas. Por ejemplo, el pueblo kirguís y tayiko, en las zonas rurales si necesitas techo, tampoco te va a faltar casa para dormir, muchas casas hacen de “homestay” o incluso si no quieres pagar la cama, pero necesitas ducha, dormir con tu carpa en su jardín también es posible por muy poco dinero. Eso si te dejan y no te dan la cama, porque la gente, en general, es hospitalaria.

      Para cualquier duda, escríbenos ¡No lo dudes! Todo lo que te podamos ayudar, lo haremos encantados.

      Un abrazo,

      Alberto & Sonia

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Alberto Campaña y Sonia Díaz son los autores de VísteteQueNosVamos, un blog que nació en el año 2014 a raíz de un viaje vuelta al mundo. Apasionados de los viajes y de la montaña desde hace unos cuantos años más, decidieron dejarlo todo y salieron a conocer el mundo sin billete de vuelta. Esta vuelta al mundo los llevó por Nepal, Sudeste Asiático, China, Japón, EE. UU. y Sudamérica, recorriendo miles de kilómetros en transporte público, a pie y en autostop. Después de cinco años en ruta, la decisión es clara, no quieren parar de viajar. Ahora han finalizado su ruta por Asia Central.
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