El vuelo que reservamos para llegar a la isla de Sri Lanka llegó a horas intempestivas. No nos quedó más remedio que esperar que amaneciera para salir del aeropuerto y poner rumbo a pie hasta la estación de Katunayaka, a unos 4 kilómetros. Teníamos la intención de llegar ese mismo día a Anuradhapura, concretamente a Mihintale. Allí nos esperaba Jay, nuestro couch por unos días. Desde Katunayake, por poquísimas rupias cogimos un tren hasta Ragama y aquí hicimos cambio a…

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