Qom y Teherán, de una ciudad santa a la capital

Nos alejábamos de Kashán en un autobús que se dirigía a la capital del país, Teherán. Dentro, una pareja que iba en los asientos delanteros, se percatan de que no somos iranís al escucharnos hablar en castellano, y nos preguntan cual es nuestra destinación. Les respondemos, Qom. Su comentario inmediato fue: preparaos para el calor cuando bajéis. Y pensamos: si es más caluroso que Kashán, debe ser un infierno.

Qom es una ciudad santa de Irán, la segunda después de Mashhad. Podría ser otra ciudad cualquiera, pero no lo es. Es el centro de estudios islámicos chiitas más grande e importante del mundo. Para entendernos, es el centro espiritual del país. Aquí se encuentra el Santuario de Fatimah Masumeh, hermana de Imán Reza.

Unos días antes de llegar nos habíamos puesto en contacto a través de CS con una familia, para pasar junto a ellos, los dos días que íbamos a estar en la ciudad. Antes de encontrarnos, recorrimos algunas de las calles de la ciudad. Las palabras de la pareja del autobús no paraban de repetirse en nuestra cabeza. Buscamos una sombra y pasamos allí las horas más fuertes del día. El calor no era húmedo y se hacía llevadero. Sí, también gracias a que por la calles de Qom, igual que por la mayoría de las ciudades de Irán, hay máquinas gratuitas, refrigeradoras y potabilizadoras – tipo fuente -, de agua. Se pueden encontrar por todas partes, pero donde nunca fallan es cerca de las mezquitas. De camino al mausoleo, por suerte, mezquitas no faltan.

Al llegar a la zona del santuario religioso nos quedamos mudos. Entre la neblina suspendida en el ambiente y la cantidad de fervientes peregrinos y visitantes que se mueven por los alrededores, la primera imagen que se graba en nuestras retinas es la de un lugar con un aura única. Esta vez no entramos.

Quedamos allí con nuestros anfitriones y decidimos esperar mientras observábamos el movimiento de personas en los alrededores del santuario. La familia de 4 miembros llegó, tradicional pero de mente abierta. Esa noche, compartimos una cena sentados en la alfombra de un restaurante. La alfombra también hace de mesa. Descalzos, nos sentamos en el suelo alrededor de los platos. Para nosotros podría ser algo inusual pero después de llevar tanto tiempo por Asia Central se ha convertido en algo totalmente habitual. Ya estamos más que acostumbrados y ¡nos encanta!

Nuestro segundo día con la familia coincidió en lunes. Rutina familiar con invitados en casa. El padre de familia se fue a trabajar y los niños, en vacaciones escolares, decidieron quedarse en casa mientras la madre nos acompañaba a recorrer la ciudad. Fuimos a visitar el Santuario de Fatimah, recorrimos las calles del centro de Qom y su bazar. Regresamos para comer con los niños y llevarlos a comer unos helados. Esa tarde marchábamos para la capital. El marido, cuando terminó de trabajar, se empeñó en acompañarnos hasta la entrada de la autopista -donde estaban todos los autobuses- para subirnos a uno hacia Teherán. Con un rápido gran abrazo, porque el conductor del autobús no estaba para historias, nos despedimos de esta familia que nos acogió y compartió con nosotros su estilo de vida.

Montados en el autobús, nuestro próximo destino era Teherán. La gran ciudad, la gran urbe, la capital socio-económica del país. El cerebro. Como en muchas grandes ciudades se concentra una gran cantidad de gente por metro cuadrado, las historias que se suceden son tantas que no damos abasto para percatarnos de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Por suerte esos días teníamos quien nos recibiera en la ciudad, y aunque nos pareció una ciudad interesante, no quisimos profundizar mucho.

Callejear es nuestra especialidad. Durante dos días recorrimos la ciudad por todas aquellas zonas que nos habían recomendado, como el bazar, un lugar donde creemos debe concentrarse la mayor parte de la ciudad porque no cabe ni un alfiler. Colas larguísimas para comprar todo tipo de productos y comer en sus puestos. La Torre Azadi, la sombra que proyecta es un lugar perfecto para relajarse y huir del calor sofocante. La antigua embajada de EEUU es un lugar con un significado histórico, vale la pena ir a echar un vistazo. Se dice, que hoy cumple como cuartel de los servicios secretos del país.

Aún nos quedaba algunos días por delante para seguir explorando el país. Teherán es de esas ciudades que, seguramente, cuando volvamos a Irán pasaremos por ella, al tercer día pusimos de nuevo nuestras mochilas a los hombros y seguimos camino. Nos vamos hacia las montañas y en busca de una cultura que nos creaba mucha curiosidad, el pueblo kurdo.

 

 

 

 

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2 comentarios

  1. Cómo siempre, fantástico. Eres como un libro abierto donde uno no se cansa de leer y ver fotos. Comentarios estupendos…. sencillamente, me da envidia…a

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VísteteQueNosVamos
GeorgeTown.Bicycle Street Art

Alberto Campaña y Sonia Díaz son los autores de VísteteQueNosVamos, una web que nació en el año 2014 a raíz de un viaje vuelta al mundo. Apasionados de los viajes y de la montaña desde siempre, en un par de ocasiones decidieron dejarlo todo y salieron a conocer el mundo sin billete de vuelta. Una vuelta al mundo los llevó por Nepal, Sudeste Asiático, China, Japón, EE.UU y Sudamérica, recorriendo miles de kilómetros en transporte público, a pie y en autostop. A finales del año 2019 finalizaron su ruta por el Indostán, Asia Oriental y Central, y regresaron a España para comprarse una furgoneta 4x4. La decisión es clara, no quieren parar de viajar.

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