Isfahán, a orillas del río Zayandeh

Es la tercera ciudad más grande de Irán, es monumental y concentra gran parte del panorama cultural del país. Esa es Isfahán. Históricamente por la ciudad han pasado todo tipo de civilizaciones. Llegamos muy ilusionados porque nos iba a recibir una pareja joven durante los días que teníamos pensado quedarnos. No sólo resultó ser estupenda, sino que superó todas las expectativas.

Amir y Farzaneh tienen nuestra edad. Viven y trabajan en Isfahán. Les encanta su ciudad y están contentos con el estilo de vida que llevan. Trabajan mucho, pero se ganan bien la vida. El primer día Amir nos llevó a dar una vuelta por sus rincones favoritos de la ciudad, Farzaneh no pudo acompañarnos porque esa noche tenía acampada de astronomía en las afueras de la ciudad. Ella es profesora, y nos contaba que estas actividades se permiten si participan por separado hombres o mujeres. Así, de la mano de Amir, nos fuimos a cruzar dos de los famosos puentes que cruzan el río Zayandeh. En el primero, el Marnan, nos anticipaba que íbamos a encontrar grupos de jóvenes tocando música al estilo rock, y en el segundo, el Si-o-se Pol, escucharíamos canciones tradicionales. Los puentes de Isfahán iluminados en la noche y la música es una estampa tan bohemia que en ese momento le contamos que tan afortunados nos sentíamos. Sentados en las escaleras que dan al río nos fijábamos en las mujeres, descalzas y con los pantalones arremangados disfrutando del correr del agua. Alegres, madres e hijas, disfrutan de esa pizca de libertad – el baño de cuerpo completo en público para las mujeres en Irán no está permitido, así como montar en bicicleta o conducir una moto.

Seguimos paseando y nos conduce hasta la plaza. No es que solo haya una en toda la ciudad, pero ésta plaza es única. Tiene el título de Patrimonio de la Humanidad. Hablamos de Nagshs-e-Jahan, la plaza Real o del Imán Jomeini. Esta plaza es la más grande de Irán y una de las más grandes del mundo, tan bella que su función principal era impresionar a todo visitante que llegara a Isfahán. Es totalmente rectangular, cuatro lados y en cada uno de ellos hay: Mezquita del jeque Lotf Allah (oratorio), Mezquita del Shah, el palacio de AliQapu y la entrada al Gran Bazar. Religión, gobierno, educación y economía. Los cuatro pilares de una sociedad y, en medio, un gran espacio donde los habitantes se reúnen y pasan todo el día. Otro detalle curioso de la plaza es que desde ningún punto, dentro de la plaza, se puede divisar ningún edificio exterior de la ciudad, y por ley ningún nuevo edificio puede hacer que eso ocurra. Alrededor de la plaza hay tiendas artesanales, y como en cada ciudad de Irán, la artesanía tiene su propia personalidad en los diferentes oficios.

Paseamos la Avenida Chaharbagh, es un ejemplo de estilo urbanístico persa característico. Volvimos a la Plaza Real, admiramos más detalles de ésta y nos perdemos por el Gran Bazar. Nunca decepcionan. Los bazares en Irán son calles y calles abovedadas que ocupan una gran extensión, en este caso éste te lleva a la Mezquita del Viernes. Arte y arquitectura islámica sin precedentes.

Durante la mañana recorríamos la ciudad por nuestra cuenta y Amir nos esperaba en su oficina después de comer. Nos presentó a sus compañeros de trabajo y conversábamos con ellos mientras nuestro anfitrión terminaba las tareas. Un día Amir nos pide permiso para invitar a una compañera de trabajo y su pareja a pasar la tarde con nosotros. Fuimos a jugar a bolos, comer un helado riquísimo y tomar un refresco natural delicioso. La predisposición a cuidar y acompañar al extranjero en Irán es tan natural que les brillan los ojos cuando les contamos historias. No están para nada interesados en contarnos sus cosas, quieren saber de nosotros ¡y nosotros de ellos! Por la noche, los anfitriones siempre nos preparaban alguna buena. Montados en su coche, nos mostraban como ligan y se divierten los jóvenes de la ciudad, íbamos y veníamos con música, cantando y bailando – bailar en público tampoco está permitido, pero dentro de un coche quien va a saber -.

En este país nos hemos visto obligados a cambiar nuestros horarios, no hay manera de irse a dormir temprano. A ellos les gusta hablar y a nosotros también, las conversaciones nunca son banales y se alargan hasta altas horas de la madrugada.

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Alberto Campaña y Sonia Díaz son los autores de VísteteQueNosVamos, un blog que nació en el año 2014 a raíz de un viaje vuelta al mundo. Apasionados de los viajes y de la montaña desde hace unos cuantos años más, decidieron dejarlo todo y salieron a conocer el mundo sin billete de vuelta. Esta vuelta al mundo los llevó por Nepal, Sudeste Asiático, China, Japón, EE. UU. y Sudamérica, recorriendo miles de kilómetros en transporte público, a pie y en autostop. Después de cinco años en ruta, la decisión es clara, no quieren parar de viajar. Ahora han finalizado su ruta por Asia Central.
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